Si algo se está perdiendo (y esto es una valoración muy personal) es el rigor. El rigor no vende. Está muerto. Son mucho más importantes los hits, los millones de contactos y las cifras de toda clase que lo que realmente debería serlo.
Uno acepta a amigos en Facebook que no conoce, porque el número de amigos es algo que importa mucho más que si esa amistad se ajusta a algún tipo de realidad. Dime un número y me vale. Suma peras con manzanas y me vale. Y encima, dime que gracias a dios, en internet no se puede engañar a nadie porque todo queda reflejado.
¿Qué queda reflejado? Pues si nos pasamos por el forro las valoraciones cualitativas, mucho y nada. Muchos datos y ningún rigor en su tratamiento.
Conocer un producto no es saber cuántos lo compran. Eso es sólo una minúscula parte del análisis. Sería mucho más práctico saber qué lo hace apetecible, cómo le gusta usarlo a cada cliente o qué defectos podríamos subsanar para mejorar sus prestaciones. Pero no son buenos tiempos para la lírica, ni para los cualitativos. Desafortunadamente. Porque hay cosas (como el bombín y los zapatos de payaso) que jamás deberían pasar de moda.










Y como es viernes, hoy toca entrada con banda sonora:
http://www.youtube.com/watch?v=ZKGxfGtI9iA
Buen fin de semana para todo el personal.
Cuanta razón Jauhow, ahora se valora por números grande cuando entre 0 y 1, ya hay suficiente. El bombardeo de datos es impresionante, tanto que dejas de ser objetiva y te vuelves loca.
Buen fin de semana para ti también Martin. (Y para los demás lectores)
Martín, gracias por ponerle un poco de ritmo a mis letras. :) Pily, de números mejor no hablo contigo (que yo creía que las matemáticas iban de eso hasta que “leí” tus apuntes).
Una vez conocí un tipo que cuando te contaba sus hazañas pesqueras te decía:
“¿Sabes que? El otro día pesqué un salmón así de palmo y medio que no me cabía en la cesta porqué hacía más de 2 palmos y tuve que comprarme una furgoneta para traermelo para casa, ya que pesaba más de cien kilos”
El problema de este tipo era triple:
- No habia pescado en su vida
- No tenia ningún reparo en creerse historias a medida que las iba contando
- Menospreciaba la inteligencia de su interlocutor, porque si bien los inicios podían parecer interesantes, los finales felices le delataban.
Ya sabes, Mr Jones, los salmones también hay que validarlos.