¿Quién necesita un troll?

Uno de los sistemas que se está poniendo cada vez más de moda para marcar tendencia es hacer el troll. Están los trolls constructivos (o no nocivos) que son aquellos que se dedican a autocomentarse positivamente para generar una opinión favorable y los trolls destructivos (o desagradables) que pueden definirse como personas que crtitican despectivamente, insultan o machacan repetidamente un post o un comentario.

En mi opinión, ambos tipos de troll responden a una interpretación muy ligera de la ética. Pero evidentemente, puestos a elegir, no es lo mismo tratar de venderse mejor (aunque sea con trampas) que hundir al “oponente” con toda clase de artimañas.

¿No sería mejor que no existiesen los trolls? Sé que este pensamiento se aleja bastante de la práctica habitual de buena parte de las estrategias de marketing online. No sé, quizás alguien me acuse de ser demasiado inocente. Espero que al menos su opinión no responda a otros intereses que a los propios de quien quiere dar su parecer.

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