Se lo puedes preguntar a Grisha Perelman, aunque lo más probable es que no te responda. Este genio de las matemáticas vive prácticamente aislado del mundo y no concede entrevistas.
Entre otros muchos logros, en 2002 resolvió la conjetura de Poincaré, uno de los llamados 7 problemas del milenio. O sea, que tenía que ser complicado de narices. Cuatro años más tarde renunció a la medalla Fields, considerada el Nobel de las Matemáticas. Bueno, puedes pensar, al final sólo es una medalla… Pero lo realmente genial viene después, cuando en marzo de este año no aceptó un millón de dólares que le concedió el Instituto Clay de Matemáticas. ¿Que por qué lo hizo? Yo sigo sin comprenderlo, pero tengo que reconocer que veo algo maravilloso en ello.
Si te interesa el genio de San Petersburgo, aquí te dejo el magnífico reportaje de Rodrigo Fernández publicado en El País ayer domingo.

Shit little parrot.
No todo en la vida es dinero …
Me apunto a la opinión de mar-ia. Hay quien opina que el mundo de los premios, quien los da, no son las mejores opciones y no se quiere apuntar a ese carro, para ser coherente contigo mismo, no se acepta!!