Recordando...
La montaña y Mahoma.
Queda lejos la idea de que el consumidor se acercará a tu página web. Lo que se lleva ahora, con el emergente poder de las redes sociales, es ir a buscar al consumidor allá donde esté. Y esos lugares se llaman medios sociales.
El site corporativo tradicional no tiene sentido. Es como abrir una tienda en un lugar remoto y tratar de que la gente se acerque a ella sólo por el hecho de que pusiste un rótulo luminoso. Es un despropósito, un despropósito mayúsculo si tenemos en cuenta que los consumidores ni siquiera pasan por la calle de al lado.
Hoy por hoy, es mucho más efectivo acompañar al consumidor en su paseo diario. Facebook, Twitter, blogs... Allí es donde el consumidor invierte su tiempo y se siente a gusto y allí es donde tiene que estar cualquier marca que se precie.
Los medios sociales además, nos ofrecen la oportunidad de contactar con lo que en los años 80 se bautizó como “
prosumers”, consumidores que generan contenido, muy participativos e influenciadores. Algo mucho mejor que un vendedor insistente, prácticamente un amigo del consumidor que le ayuda a decidir entre una camisa y otra, un amigo fiel en que el consumidor confía ciegamente.
Si a eso unimos que en los medios sociales se establecen fácilmente lazos emocionales, tenemos como resultado un escenario perfecto para que la marca interactúe y se acerque a su público más que nunca. Así que si la montaña no va a Mahoma, que Mahoma vaya a la montaña.