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La importancia de llenar la nevera.

Cuando se plantea una estrategia de comunicación online a un cliente está de moda venderle neveras. Frigoríficos de diseño de dos puertas, de una capacidad no inferior a los 300 litros, con tecnología no frost, multi flow, dos estantes, cajón para las verduras y huevera. O lo que es lo mismo: una acción en redes sociales, una campaña de banners, reputación online, posicionamiento en buscadores y (aquí es donde voy) un blog.

Porque el blog es lo mejor para acercarse al target, para que interactúe con la marca… Tiene tantas ventajas como las mejores neveras, pero también el mismo inconveniente: las neveras y los blogs se venden vacíos.

Un blog sin contenido es una nevera vacía. No sirve para nada. Y no basta con llenarla la primera vez y no ir a comprar nunca más. Porque los visitantes desaparecerán si cada vez que acceden a nuestro blog se encuentran con una manzana arrugada que alguien olvidó.

Más aún. No es suficiente llenar el frigorífico con cualquier cosa. Porque el consumidor tiene un paladar exigente. Por tanto hay que cumplir tres reglas de oro:
1. Renovar el contenido ofreciendo siempre algo nuevo
2. Mantener lo que sabes que le gusta a tu target
3. Retirar lo que nadie consume

Sólo así conseguiremos configurar una lista de la compra que se ajuste a nuestras necesidades de comunicación.

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Efecto dominó.

Una cosa lleva a la otra. Un lunes alguien te dijo que si no estabas en internet no eras nadie, que había que estar sí o sí. Y trataste de hacer una web, no para ti, sino para la empresa familiar, o para la agencia de publicidad que te paga… Este primer paso no tenía vuelta atrás, pero tú no lo sabías.

Un martes alguien te comentó que tenía un myspace, pero decidiste que no ibas a entrar porque no tenías un grupo de música y además no veías muy claro en qué consistía eso. No fue más que un espejismo.

El miércoles recibiste un menseje en el móvil de un amigo “si no tienes facebook no eres nadie”. Y aunque primero te resististe, aquí estás.

Pero lo último era el twitter… Total, si ya estás en una red social, ¿por qué no empezar a practicar el microblogging? Y llegó el viernes y decidiste que 140 caracteres no eran suficiente. Así que empezaste a escribir un blog.

Ahora estás pensando si es vital abrirte un LinkedIn o si lo realmente necesario es darte de alta en todas partes, por eso de extender tus tentáculos y conseguir más amigos, más contactos, más visitas, más reconocimiento social y más más.

Eso es lo que se llama efecto dominó (en este spot tienes un magnífico ejemplo).

Y este efecto dominó tiene unas cuantas características que lo hacen único:
- Construir la infraestructura supone un esfuerzo grande, muy grande.
- Una vez haces caer la primera ficha, no hay vuelta atrás.
- Si se rompe la cadena es un absoluto fracaso (y una gran decepción).
- Puedes construir un recorrido realmente sensacional y sorprendente.
- Es perfecto para captar la atención de tu público.
- Cuando cae lal última pieza tienes una gran sensación de éxito, lo has logrado.
- Ese éxito es lo más efímero que se ha inventado jamás.

¿Cómo vives tú esta vorágine? ¿Hasta qué punto estás en la red? ¿Cuánto tiempo dedicas a estar? ¿Te compensa? ¿Te gustaría que fuese de otra forma? Tú dirás “X” y yo responderé “Y” (porque una cosa, siempre lleva a la otra).

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Egología.

No es un error tipográfico. Aunque la palabra no sale en el diccionario de la RAE, sí debería figurar entre el léxico habitual de la blogosfera. Es frecuente leer que las personas deciden hacer un blog por una cuestión de ego.

Pues bien, no estoy ni a favor ni en contra de esta opinión, pero me llama la atención que el motivo para pasar un rato cada tanto delante de la pantalla de un ordenador sea el ego. Se me ocurre que quizás sí haya personas que tengan un blog para que sus lectores les inflamen el ego, pero que esos mismos lectores pueden acabar hinchándole las pelotas. Y se me ocurre también que quizás haya muchos otros motivos para escribir un blog: realización personal, llevar un diario, ganas de compartir conocimientos…

Yo ni siquiera tengo claro por qué empecé el mío. Pero ya que estamos hablando de ego, mejor que no hable de mí. ¿Tú qué opinas? ¿Por qué crees que la gente escribe blogs?

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Las listas.

En un examen alguien escribió que la revolución francesa se podía resumir en tres fases: la primera, la segunda y la tercera. Y sin más explicaciones, lo entregó. ¡Chapeau!

Tenemos tendencia a hacer listas. Completarlas casi es lo de menos. Listas de ganadores, listas de la compra, listas de correo electrónico, listas de suscripción, listas de los 40 principales, listas de los mejores coches del año, listas de reproducciones de vídeo, listas Robinson, listas negras, listas de bodas, listas de espera, listas de pasajeros, listas de morosos, listas electorales, listas de ventas, listas de admitidos, listas de amigos…

Las listas funcionan. Uno de los consejos que encuentras habitualmente sobre qué hacer y qué no para que funcione un blog es “usa listas”.

A menudo aparecen pseudoexpertos (aunque también hay expertos de verdad) que te ofrecen, a modo de libro de autoayuda, sus consejos para que tu blog sea un éxito: cómo escribir un blog, métodos para crear contenido interesante, cómo mejorar tus artículos, cómo conseguir más lectores…

Listas y más listas se amontonan todos los días en el ciberespacio. Una cantidad de consejos tal, que es imposible seguirlos todos. Es como quien se toma al pie de la letra las recomendaciones de nutrición: comer una manzana al día, hay que tomar nueces, los yogures son buenos para la flora intestinal, la verdura es vital, hay que beber dos litros de agua al día… Si hiciésemos todo lo que se recomienda hacer explotaríamos en un par de días.

Conclusión: antes de poner una lista de consejos en tu blog, ten en cuenta tres cosas: la primera, la segunda y la tercera.

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Doctor, me duele el blog.

Esta pasada noche mi blog me despertó. No podía dormir, tenía fiebre y estaba sudando a mares. Me vestí como pude y llamé al doctor 2.0.

Cosas del ADSL, en un plis estaba en la consulta, tumbado en la camilla.
- ¿Qué te pasa, Jauhow?
- Doctor, me duele el blog.
- Sí, parece que está algo inflamado (me dijo mientras paseaba una pequeña linterna enfocándome a los ojos).
- ¿Es grave, doctor?
- No Jauhow. Tómate estas pastillas y se te pasará.
El alivio fue inmediato (virtudes de las enfermedades psicológicas imaginarias).

El doctor 2.0 me contó que los blogs son como los bonsais. Necesitan mucha atención y a la mínima y sin motivo aparente les da por ponerse enfermos.

Es posible que el tuyo padezca algunos de los síntomas que me comentó el doctor 2.0 cuando fui a visitarle:

1. Exceso de ego: un blog que sólo habla de sí mismo es un claro candidato a caer enfermo. Pon el carro detrás de los caballos. No está mal querer promocionarte, pero no lo hagas sin ofrecer algo interesante a tus lectores. Si no les das nada, no esperes recibir otra cosa que indiferencia. La promoción debe ser siempre una consecuencia del trabajo bien hecho, no un camino a seguir.

2. Impredecibilidad: no importa si escribes un post cada día, cada semana o cada 15 días, pero procura no decepcionar a tus lectores. Si posteas cada martes, asegúrate que los martes haya algo publicado. Si llegas a un blog y no encuentras novedades la tendencia te lleva a no volver. Ciertamente existe un público fiel que te dará nuevas oportunidades, pero no esperes ver crecer tu número de visitas. Crea un patrón de conducta y mantenlo sí o sí.

3. Unidireccionalidad: asegúrate de que tu público pueda establecer diálogos contigo. No es necesario que estés charlando con ellos, pero sí que respondas a sus comentarios, les agradezcas sus opiniones y valores sus críticas. Sin ellos, el blog no tiene sentido. Cúidales.

4. Aburrimiento: puedes tratar cualquier tema que se te ocurra, pero trátalo de forma amena. Si el sopor se apodera de la audiencia, no tienes futuro como blogger.

5. Impaciencia: no esperes tenerlo todo el primer día. Todo proceso requiere su tiempo. Esta evolución es necesaria y saludable. Aprende de tus errores, fíjate en tus aciertos. Mejora lo que veas que no tiene interés, o elimínalo. Potencia lo que veas que obtiene una mejor respuesta.

6. Aislamiento: tener un blog no es impedimento para que seas público de otros blogs. No tengas miedo en compartir opiniones, enlaza lo que te guste, comenta, participa activamente en blogs que traten temas que te interesen.

7. Apropiación indebida: no sabes de todo y nadie espera que seas un experto en un millón de temas. Encontrar la inspiración en otros blogs no es malo, pero que no se te olvide citar la fuente. De robar contenido, ni hablamos.

Si te interesa profundizar, consulta aquí, o aquí.

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La zanahoria de Martín.

Vaya por delante que no nos conocemos. Quizás precisamente por eso tenga sentido recomendarte la zanahoria de Martín. Vaya por detrás que no soy gay.

Hace un tiempo que apareció en jauhow un textívoro del norte, un extraño ser (extraño por lo no habitual, no por lo raro, aunque también) que se dedicaba a comentar día sí, día sí, día sí, día no (pero se le perdona) y día sí, las entradas que iba incorporando a mi blog. Uno, que procura ser agradecido, paseó también con asiduidad por sus aportaciones a la red y sigo haciéndolo con mucho interés.

En textívoros antes y ahora en persuasiones, puedes encontrar pequeñas píldoras de fácil lectura, ideales para tomar aire fresco entre campaña y campaña, entre briefing y café o entre stress y papel en blanco. Mini bocados de realidad aliñados con toques de creatividad. Cocina de autor, vaya.

Tómate esta recomendación como quieras. Te aseguro que es totalmente desinteresada (si no este post se titularía “El jamón de Martín”, y no es el caso). Ya sabes, si te apetece, pásate por ahí. Voy a currar un poco.

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Reflexiones.

Después de unos días de silencio, vuelvo a Jauhow con un artículo de los que hace pensar. No sé si bien o mal, pero hace pensar. Creo que todos los que hemos utilizado un blog para expresar nuestras ideas nos hemos planteado en alguna ocasión temas como estos: ¿somos blogueros? ¿qué significa ser bloguero? ¿realmente tenemos algo que contar o sólo lo contamos porque tenemos una herramienta que nos lo permite? ¿El blog es la herramienta o el fin? ¿Qué fue primero, la necesidad de contar algo o el blog? ¿Contamos cosas porque tenemos un blog o tenemos un blog y por tanto nos vemos en la obligación de contar cosas? Estas y otras mil preguntas a menudo quedan sin respuesta. Con el único objetivo de hacerte reflexionar, que eso siempre es bueno, te dejo el enlace a un post realmente interesante. Feliz lectura.

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Aviso para navegantes.

Deja los prejuicios debajo de la cama. Olvida lo que sabes y prepárate para desaprender. Sólo así es posible, lamentablemente no puedo garantizarlo, que no salgas defraudado de este blog. Si me preguntas qué es Jauhow, lo único que puedo responderte es que sigas leyendo. En cuanto lo sepas, te agradecería que te pongas en contacto conmigo y me lo cuentes. Esto me va grande y, evidentemente, tarde o temprano se me va a escapar de las manos. Lo prometo.

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